Elecciones 2027: la morenización del PAN

mayo 22, 2026  ·  Por Cuadro Noticias

GPPAN

Eso volvió a pasar en el Congreso de Guanajuato. Otra vez.

Lo nuevo fue el PAN.

El PAN, ese partido que durante años presumió doctrina, tradición, formación de cuadros, debate parlamentario y defensa de las instituciones, decidió entrar al terreno que tanto le criticó a Morena: el terreno de lo fácil y lo simple.

Todo en la máxima tribuna del estado.

Puede sonar duro, pero el PAN se está morenizando.

Y eso, para el PAN, debería preocupar más que cualquier acusación de Morena.

Porque una cosa es responder políticamente. Otra muy distinta es perder la forma, bajar el nivel y terminar convertido en una copia de aquello que se decía combatir.

El PAN no nació para eso.

Al menos no ese PAN que durante años se presentó como el partido de la seriedad, del orden, de la vida institucional y de la responsabilidad pública.

Pero hoy, por momentos, parece perdido.

No encuentra su tono. No encuentra su centro. No encuentra su identidad.

Y cuando un partido deja de tener identidad, empieza a tomar prestadas las formas del adversario.

Ese es el riesgo.

Porque si la nueva oferta del PAN es gritar más fuerte que Morena, llevar lonas más grandes que Morena y convertir la tribuna en una guerra de acusaciones, entonces queda una pregunta simple:

¿Para eso quería diferenciarse?

¿Para parecerse?

Morena no queda absuelta por decir eso.

Morena también ha usado la descalificación.

También ha jugado con la consigna.

También ha llevado el debate público al terreno del golpe fácil.

Pero cuando hasta Morena puede ponerse, aunque sea por un momento, el saco de la mesura, algo anda mal en el PAN.

Porque el PAN no solo está peleando contra Morena.

Está peleando contra su propia historia.

Un partido puede perder una votación.

Puede perder una ciudad.

Puede perder una elección.

Pero cuando empieza a perder su modo de ser, pierde algo más profundo.

Y sin diferencia, la política se vuelve una copia mal hecha.

Eso es lo que empieza a verse.

Un PAN nervioso.

Un PAN reactivo.

Un PAN que responde desde el enojo.

Un PAN que parece más preocupado por ganar el momento que por construir una propuesta.

Un PAN que, frente a Morena, no está marcando distancia, sino acercándose peligrosamente a sus modos.

Y eso le conviene a Morena.

Porque Morena no necesita ganar todos los debates.

Le basta con que el PAN deje de parecer una alternativa distinta.

Ahí está la trampa.

Y el PAN está cayendo.

Lo vimos la semana pasada y pudo parecer un arranque de calentura política: un mal día, una sesión descompuesta, un pleito más.

Pero esta semana volvió a pasar.

Y cuando algo se repite, deja de ser accidente.

Empieza a ser estilo.

El PAN debe decidir si esta será su nueva forma de hacer política.

Si su camino rumbo al 2027 será convertirse en una versión azul de Morena.

Y en política pocas cosas envejecen tan mal como un partido que se vuelve igual a lo que prometió combatir.

Morena ya entendió el juego.

El PAN todavía parece atrapado en el enojo.

La Silla Vacía

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