El Papa: no hay justicia sin compasión, ni legitimidad sin escuchar el dolor ajeno

El Vaticano.- Con motivo de la presentación de la candidatura del proyecto “Gestos de acogida”, de Lampedusa, a la lista del Patrimonio Cultural Inmaterial de la UNESCO, el Papa León XIV expresó su agradecimiento a los numerosos “operadores de esperanza”, a quienes definió como “baluarte de esa humanidad que los gritos de la razón, los miedos atávicos y las medidas injustas tienden a resquebrajar”.
Antonella Palermo – Ciudad del Vaticano
Gratitud, memoria y llamado.
De acuerdo con Vatican News, En su mensaje para la presentación de la candidatura del proyecto “Gestos de acogida” en Lampedusa para la Lista del Patrimonio Mundial Inmaterial de la UNESCO, León XIV expresó un triple sentimiento: gratitud hacia el mundo asociativo e institucional —civil y eclesial— por la entrega en brindar humanidad a quienes sobreviven a las travesías de la esperanza; dolor por quienes no lo lograron; y alegría por los rescatados que, al iniciar una nueva vida, pusieron en movimiento la caridad recibida.
El Papa evocó también la memoria de su predecesor, Francisco, que eligió precisamente esta isla como destino de su primer viaje apostólico, y animó a superar el cansancio para seguir apostando por la justicia frente a la “globalización de la indiferencia y de la impotencia”. Esta última, señaló, nace de una mentira: “no existen enemigos”.
La empatía del Papa se reflejó desde el inicio de su saludo a distancia —que desea pronunciar pronto en persona— con la palabra siciliana “o’scià” (aliento, soplo), la misma con la que Francisco saludó al llegar a esta tierra en el corazón del Mediterráneo.
El Pontífice recordó que los dones del Espíritu Santo abundan en este “puerta de Europa”, como definió a Lampedusa y Linosa, donde ha surgido una comunidad marcada por un compromiso ejemplar de acogida.
“Mi ‘gracias’, que es el de toda la Iglesia, prolonga y renueva el del Papa Francisco. Gracias a las asociaciones, a los voluntarios, a los alcaldes y administraciones que se han sucedido; gracias a los sacerdotes, médicos, fuerzas de seguridad y a todos los que, muchas veces de manera invisible, muestran un rostro humano a los supervivientes de viajes desesperados. Ustedes son un baluarte de humanidad. No hay justicia sin compasión, no hay legitimidad sin escuchar el dolor ajeno”.