A un año de la tragedia en el Axe Ceremonia: el silencio sepulta la justicia para Berenice y Miguel

abril 7, 2026 | Por Redacción Cuadro Noticias

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El 2 de abril de 2025 el festival Axe Ceremonia se transformó en luto. Berenice Silva y Miguel Ángel asistieron al Parque Bicentenario para trabajar como foto-reporteros, pero un fallo estructural en una de las zonas de descanso terminó con sus vidas. A 365 días del incidente, las investigaciones permanecen estancadas y las familias denunciaron la total ausencia de responsables vinculados a proceso.

La Fiscalía General de Justicia de la Ciudad de México abrió una carpeta de investigación por homicidio culposo el 3 de abril de 2025, sin embargo, los peritajes iniciales no arrojaron conclusiones claras sobre la negligencia en el montaje de las instalaciones.

Los padres de Berenice enviaron un comunicado oficial el pasado 30 de marzo de 2026 donde acusaron a la promotora del evento de evadir su responsabilidad civil y de no ofrecer una indemnización digna. Según el documento, la empresa utilizó recursos legales para deslindarse de la seguridad del mobiliario, bajo el argumento de que una subcontratista externa realizó el armado de las estructuras colapsadas.

El 5 de abril de 2025, apenas tres días después del fallecimiento de los jóvenes, el Gobierno de la Ciudad de México prometió una revisión exhaustiva de los protocolos de protección civil en eventos masivos. Pese a las promesas institucionales, los colectivos de derechos humanos indicaron que no existió una reforma real en la normativa.

Durante la tarde del 6 de abril de 2026, amigos y familiares de las víctimas realizaron una vigilia silenciosa a las afueras del Parque Bicentenario. Con flores blancas y fotografías, exigieron que la justicia deje de ser un privilegio de las empresas con alto poder adquisitivo. Los asistentes recordaron que el trabajo independiente no debe representar un riesgo mortal y que la negligencia empresarial mató a dos personas llenas de futuro.

El caso de Berenice y Miguel se convirtió en un símbolo de la impunidad en la industria del entretenimiento en México. El vacío legal sobre la seguridad de los asistentes persiste y la búsqueda de la verdad continuó en los tribunales, donde los abogados de las familias esperan una resolución definitiva que evitara que estos nombres quedaran solo como una estadística de accidentes.

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